Outro Mundo No Es Posible

¿Qué otro mundo será posible si aquellos que proclaman su necesidad duplican las propias causas de lo que quieren combatir?

Marly Winckler
Presidente de la Sociedad Vegetariana Brasileña (www.svb.org.br)
Secretaria Regional para Latinoamérica de la International Vegetarian Union (IVU)

 

"Sí, siento decirlo, pero las viejas prácticas reproducidas por todos lados (salvo raras excepciones) en el 5o Forum Social Mundial no nos van a conducir a otro mundo". Esto fue lo que afirmé a cerca de 200 personas que atendieron la charla promovida por la Sociedad Vegetariana Brasileña en esta 5a edición del FSM, en Porto Alegre, entre los días 26 e 31 de enero de 2005.

Lo que más se veía por todos lados eran asados formando corredores llenos de humo, con olor insoportable al punto de casi no poder respirar. También – con honrosas excepciones – los restaurantes montados en las tiendas servían básicamente alimentos hechos con carne o derivados, y de pésima calidad nutricional. ¿Qué otro mundo será posible si aquellos que proclaman su necesidad duplican las propias causas de lo que quieren combatir?

La industria de la carne es una de las principales responsables por el consumo y contaminación de las aguas y por la destrucción de los bosques. Fue (y todavía es) el principal factor de destrucción de la Mata Atlántica y del Cerrado y, ahora, de la Floresta Amazónica. El avance de la cultura de la soja también contribuye a destruir los manantiales y acuíferos, además de la tierra fértil. Con esto se va también, claro, la diversidad de la flora y de la fauna, generando tantos otros problemas apuntados en el Forum. ¿Quién come soja en Brasil? Aparte de un porcentaje algo sustancial destinado a la fabricación de aceite, el pueblo brasileño no tiene la costumbre de consumir soja. Esta soja es para dársela a los animales que servirán de bife y churrasco – nuevamente, en un círculo vicioso, responsable de un enorme desperdicio. Un kilo de carne generada a partir de granos consume en lo mínimo 7 kilos de estos mismos granos, que podrían ser directamente ingeridos por la población hambrienta. ¿Cómo hablar seriamente de Hambre Cero y ni por causalidad hablar de esta cuestión?

La salud de la población está minada. El sistema de salud en bancarrota. Las principales enfermedades que afligen a nuestra población están directamente ligadas a una dieta centrada en la carne: cardiopatías, presión alta, varios tipos de cáncer, enfermedades renales, diabetes y el verdadero incremento en la obesidad registrado últimamente. La calidad de la alimentación de la población es para hacer llorar. Para hacer llorar también es lo que se hace con los millares y millares de animales indefensos criados en régimen de confinamiento, en condiciones deplorables, para, luego, ser muertos en condiciones todavía más deplorables.

De nada vale esconder la basura debajo de la alfombra. Lo que siembras cosecharás: es la vieja máxima. Y, si nuestras sociedades tratan a los animales sensibles de manera tan poco civilizada, no vamos a tener un mundo mejor, ni otro mundo será posible. Tengo plena convicción de esto. Aquellos que quieren un mundo mejor necesitan percibir que un acto simple que repiten todos los días, tres veces o hasta más, el acto de comer, está indisolublemente ligado a este nuevo mundo que legítimamente buscan y que, sí, es posible. Pero, para esto deben empezar a poner en práctica este nuevo mundo en el plato de comida que tienen delante.

 

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